Si La palabra muda. Ensayo sobre las contradicciones de la literatura (Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2009) no hubiera aparecido, en su versión francesa, en 1998, podría pensarse que se trata de una respuesta a la conferencia de Antoine Compagnon en el Colegio de Francia. El libro del filósofo neomarxista está concebido como una no respuesta a la pregunta qué es la literatura, pero su definición de esta como un arte contradictorio y escéptico intenta explicar el estatuto actual de la literatura.
Rancière caracteriza la situación de la literatura, hoy, por medio de la transición de “poéticas restringidas” a “poéticas generalizadas”, de la mutación de la poesía como “género del futuro” a la poesía como “género del pasado”, de la fragmentación del libro, de la reducción de la fábula a la letra y de la propagación de “guerras de las escrituras”, que terminan convirtiendo en “letras mudas” esas poéticas generalizadas que pusieron en crisis la vieja alta literatura. Ante la metamorfosis de lo literario, el crítico contemporáneo no puede eludir la pregunta qué es ese arte, pero la prudencia le recomienda no plantearla.
“Hay preguntas que ya nadie se atreve a plantear. Un eminente teórico de la literatura nos lo señalaba recientemente: no hay que tenerle miedo al ridículo para llamar hoy a un libro ¿Qué es la literatura? Y Sartre, que lo hacía en una época que ya nos parece tan alejada de la nuestra, había tenido la sabiduría de no contestar. Porque, nos dice Gérard Genette: a preguntas necias no hay respuesta; entonces, la verdadera sabiduría residiría tal vez en no plantearlas”.
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