jueves 8 de octubre de 2009
Modo de producción asiático
Además de poeta cubano, entre los mejores de su generación, Emilio García Montiel es uno de los más reconocidos estudiosos de la cultura japonesa en Iberoamérica. Con una Maestría en El Colegio de México y un Doctorado en la Universidad de Tokio, García Montiel se ha ubicado en el más alto nivel de los estudios japoneses en esta parte del mundo.
Su tesis de Maestría en El Colegio de México, Muerte y resurrección de Tokio (Colmex, 1998), es un texto fundamental entre los conocedores de la historia de la arquitectura y el urbanismo contemporáneo japonés. El más reciente título de García Montiel, en colaboración con otro niponólogo cubano, Amaury A. García Rodríguez, se titula Cultura visual en Japón. Once estudios iberoamericanos (Colmex, 2009).
El libro coordinado por García Montiel y García Rodríguez reúne a los más autorizados expertos de la cultura japonesa en Iberoamérica –toda una hazaña en materia de redes intelectuales. Pero, además, se trata de un volumen que no se ciñe a la historia del urbanismo o la arquitectura de la modernidad japonesa, el tema más trabajado por García Montiel, sino que abarca el tratamiento visual, en Japón, de buena parte de los aspectos de la vida globalizada contemporánea.
Aquí se estudian la erótica y el budismo, la comedia infantil y el sincretismo religioso, la cerámica del té y el imaginario bélico, la propaganda nacionalista, la cultura mediática y el movimiento feminista bajo una sociedad machista. Un poco en la línea del texto clásico de Junichiro Tanizaki, El elogio de la sombra (1933), los autores vuelven, a veces sin querer, sobre la singularidad estética del mundo japonés. Un verdadero dolor de cabeza para la gran tradición de la filosofía del arte occidental desde Baumgarten hasta Bloom, pasando por Kant y Marx.
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